O9. Tokyo Honey
- ¡Saaaaakuuuuuraaaaa~!
Sakura sintió las manos de Ino aferrándose a sus hombros, obligándola a sentarse de nuevo, mientras sentía cómo su rostro podía hacerse pasar por un tomate. Hinata contuvo una risita.
Ino se sentó junto a ella, con una mano aún en su hombro derecho. Por si las moscas.
- Vamos, Saku, - dijo sonriendo malévolamente. Cuéntanos a Hina y a mí qué se siente al sentir todo tu cuerpo ser recorrido por la lengua de Sasuke
Hinata no pudo reprimir una carcajada al ver la cara de Sakura. Ino sacó la lengua, triunfante.
- Déjame corregirme: una lengua decorada con un piercing, - guiñó un ojo.
- Ino-cerda... murmuró Sakura, pero Ino se encogió de hombros.
- Esto es únicamente culpa tuya, Saku.
- Es cierto, - intervino Hinata.
- ¿Estás de su parte? preguntó la pelirrosa, mirando incrédula a la morena.
- Sakura, no puedes llamarnos a las dos, decirnos que el fin de semana pasado te acostaste con Sasuke, y pretender cambiar de tema como si nada hubiese pasado...
- ¿Ves? Hasta la inocente de Hinata se siente ultrajada, Saku...
- ¿Inocente? Ésta hace mucho que dejó de ser inocente, - dijo Sakura, mirando a Hinata.
- Pues por eso mismo, - protestó la morena. A mí me hicisteis todo un interrogatorio. Te recuerdo que incluso me encerrasteis.
- Hehe... rió Ino, sintiéndose un poco mal por aquello.
- Hala... dijo Sakura, que acababa de recordarlo.
- ¡¡VEIS!! Las cosas que me hacéis... así que ahora te toca a ti, Sakura. Hemos tenido la decencia de traerte a un restaurante, así que, por tu bien, habla. O tendré que poner en práctica las enseñanzas de Neji-nii.
Sakura tomó aire y comenzó a describir casi todo lo acontecido hacía dos días. Sobre todo...
* * *
Los verdes ojos de Sakura se abrieron cuando unos juguetones rayos de sol se filtraron por la ventana. ¿Dónde estaba? Oh dios. Al mirar alrededor, estuvo confusa durante un segundo. Pero al ver a Sasuke dormido plácidamente junto a ella, su corazón dio un vuelco y parecía como si la expresión mariposas en el estómago cobrase vida dentro de ella. Se ruborizó.
Procurando no haber ruido, se levantó lentamente, encaminándose al baño, para colocarse un suave albornoz. Pero algo llamó su atención. Su reflejo en el espejo. Tendría que llevar bufanda toda aquella semana. Sus dedos rozaron suavemente las marcas que Sasuke había dejado en su cuello... y en su pecho... y quién sabe donde más. Sonrió. Ella lo sabía.
Salió del baño y se dirigió hacia el balcón, pero no salió. Aún llovía. No tan torrencialmente como la noche anterior, pero el agua caía incesantemente. Aunque el sol quería hacer acto de presencia. A veces se le podía ver escondido detrás de alguna nube. Vio reflejado en el cristal a Sasuke, que se movía tranquilamente bajo las sábanas. Sakura sonrió y volvió a la cama, sentándose en el lado opuesto al que dormía Sasuke. Se humedeció los labios mientras se inclinaba hacia el moreno, levantando suavemente las sábanas que cubrían su perfecto cuerpo. Sonrió cual bebé y volvió a taparlo rápidamente.
Permaneció allí sentada, de espaldas a Sasuke, pensando en todo lo que había sucedido hasta ese momento. La mano de Sasuke la sacó de su ensimismamiento, cuando le rodeó la cintura, pegando su rostro a su espalda. Sakura sonrió.
- Ohayou, Sasuke-kun, - lo saludó. Él sonrió.
- ¿Cuándo vas a dejar de llamarme Sasuke-kun?
- Hmmm... no-no sé... ¿te molesta?
- Creo que ya hemos pasado al nivel en el que puedes llamarme Sasuke, ¿no crees? preguntó mientras besaba su cuello. Sakura sonrió.
- Es posible.
- Sienta bien... suspiró mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Sakura.
- ¿El qué?
- Despertarse así...
- Ni que fuera la primera vez, - comentó ella.
- Sí que lo es.
Sakura parpadeó, confusa. Eso no podía ser. Era simplemente ilógico. Sasuke rió.
- Es la primera vez que me despierto con una chica, - aclaró. Nunca me quedaba después de hacerlo... y nunca dejaba que se quedaran.
- Ah... Sakura no sabía qué decir.
Se volvió, mirando fijamente a Sasuke, que aún estaba un poco adormilado. Lo empujó de nuevo hacia la cama, sentándose sobre él, atrapando sus manos con las suyas.
- Ahora no puedes moverte, - sonrió victoriosa.
- No pensaba hacerlo, - dijo el moreno.
- Vaya, así no tiene gracia...
- ¿Vas a violarme?
- Puede ser...
- Entonces tendré que gritar hasta que alguien venga a salvarme...
- Inténtalo...tal vez no quiera que venga nadie a salvarme, - sonrió pícaramente.
- Hmmm... interesante.
- He recordado algo.
- ¿Hmm?
- El accidente.
Sakura se quedó muy quieta, sus verdes ojos fijos en el negro ébano que brillaba en las pupilas de Sasuke. Le soltó las muñecas mientras su rostro adoptaba una expresión preocupada. Sus manos comenzaron a juguetear nerviosamente sobre los abdominales del moreno.
- Desde que nos mudamos... recuerdo como si fuese... no sé, algo constante. Siempre estaba repitiéndoles que quería ir a veros, - comenzó Sasuke, con la mirada fija en las manos de Sakura. La pelirrosa guardó silencio. al principio, estaba mi hermano, y eso suavizaba las cosas. No me sentía tan solo. Pero cuando él se fue... Tengo el recuerdo de... mis padres gritándome para que os olvidara... sé que él decía cosas aún peores, pero creo que es mejor que no las recuerde... sonrió amargamente. Hasta que un día, mi madre lo convenció para por fin volver a Konoha. Pero mi padre no quería. Se pasó todo el camino maldiciéndome, insultándome... nada nuevo. Pero a mí me daba igual. Por fin os volvería a ver. Incluso creo que vi a mi madre sonreír. Pero... mi padre no miraba la carretera. Iba histérico, cabreado... Recuerdo que mi madre gritó algo. Yo la miré y la vi vuelta hacia mí, con el torso prácticamente entre su asiento y el de mi padre. Me decía algo... pero no lo recuerdo. Mi madre consiguió desabrocharme el cinturón de seguridad. Gritaba, pero no la oía... Hasta que al final lo comprendí. Salta. Eso era lo que decía. Mi madre me salvó la vida. Se cambió por mí. Pudo haberse salvado ella... pero no lo hizo. Perdió su tiempo para que yo pudiera saltar del coche...
Sakura notó cómo la voz de Sasuke se quebraba. Se movió un poco y se recostó en la cama, obligando a Sasuke a colocar su cabeza sobre su pecho, abrazándolo. Sasuke no se resistió. La abrazó fuertemente, con los ojos cerrados mientras ella le acariciaba el pelo y lo mimaba sin decir una sola palabra. Bueno, quizás susurrase dos.
- Te quiero...
* * *
- Ehh, Sakura, ¡vuelve al mundo real!
La voz de Hinata la sacó de su ensimismamiento. Recordar aquello seguramente le había puesto los ojos vidriosos, así que se apresuró a cambiar de tema.
- ¿Sabéis que tiene un tatuaje?
- ¿Cómo? preguntaron las dos a la vez. Sakura asintió.
- Lo tiene... en un sitio que solo lo podríais ver si lo vierais como su madre lo trajo al mundo, cosa que nunca haréis, - sonrió inocentemente. Sus amigas rieron.
- ¿Y qué es? preguntó Ino.
- Es... raro... no sé cómo explicarlo...
- Toma, - intervino Hinata, dándole lápiz y papel.
Sakura sonrió, tomando lo que le ofrecía Hinata. Dibujó el tatuaje lo mejor que pudo, algo parecido a tres comitas en círculo. Simple, pero las habilidades de Sakura estaban completamente fuera del ámbito artístico. Eso era para Naruto y Sai. Cuando terminó le echó un vistazo, pensando que, por muy simple que fuera, no le hacía justicia. Suspiró y se lo mostró a sus amigas.
- Vaya... esperaba algo más... dijo Ino.
- ¿Qué significa? preguntó Hinata. Ino la miró sorprendida. Algo así tiene que tener historia, ¿no?
- Bueno, sé que su hermano también lo lleva... contestó Sakura pensativa. Tendré que preguntarle.
- Hazle una foto, - dijo Ino.
- Te mato...
- Haya paz, - rió Hinata. Bueno, está claro que no vamos a sacarle nada más a la princesita, así que me voy. He quedado con Naruto. Algo me dice que si no lo vigilo no estudiará.
- Ya, claro... dijo Ino pícaramente. Seguro que vas a vigilarlo...
- El hecho de que tú vigiles a Sai casi desnuda no quiere decir que yo también lo haga.
- Yo no vigilo a Sai. Él me pinta. Soy su musa, - la corrigió, haciendo ondear su cabello. Sakura y Hinata rieron.
- Claro, claro...
- Pues me voy a trabajar entonces... suspiró Sakura, levantándose.
- Cuesta trabajo volver a trabajar después de haber estado en ese pedazo de hotel con Sasuke, ¿eh? sonrió Ino, poniéndose también en pie.
- Idiota...
- Creo que he perdido la cuenta de las veces que Ino ha conseguido que te sonrojes, Saku...
- Vaya amigas que tengo... se quejó la pelirrosa, sonriendo. Bueno, ya que me habéis traído aquí, pagáis vosotras. ¡Hasta luego!
Sakura salió corriendo del restaurante, antes de que Ino pudiese atraparla para que fuese ella quien pagase. Las escuchó reírse mientras se alejaba. Se sorprendió pensando cómo echaba aquello de menos. Siempre había considerado que era feliz. Sólo ahora se daba cuenta de que no lo había sido realmente. Bueno, sí que lo había sido, pero no del todo. Le faltaba algo. Algo que nadie le podía dar. Nadie que no fuera Sasuke, claro.
En el trabajo todo pasaba como una nebulosa ante sus ojos. Realmente Ino tenía razón. Todo estaba como descolorido sin Sasuke. ¿Todo era tan mate antes? Lo dudaba. Solo que Sasuke le había dado el brillo que necesitaba.
- ¡¡Sakura-nee!!
Esa voz... Sakura se inclinó para mirar por encima del mostrador y en su rostro se dibujó una sonrisa verdadera, a la vez que salía de la barra, para achuchar a aquel enano de cabello negro como el ébano.
- ¡Ichi-kun! lo apretujó tiernamente mientras el niño se le enganchaba juguetonamente.
Sakura lo cogió en brazos, dándole besos en sus cachetes. Hacía tanto tiempo que no veía a Ichigo que había olvidado que ahora debería estar mayor. Y pesar más. Pero le daba igual. Lo echaba mucho de menos. En aquel momento una ráfaga de cabello negro entró en la pastelería, unió al abrazo. Minami-san no podía sino reír viendo aquella escena.
- Puedes descansar un rato, Sakura, - dijo la mujer. Además no creo que puedas trabajar con un niño enganchado a tu cuello.
Sakura se sentó con Ichigo en el regazo, sin dejar de pellizcarle los cachetes, mientras Midara pedía unos pastelitos en la barra. Cuando se sentó junto a Sakura, la pelirrosa se dio cuenta del cansancio dibujado en su rostro. Aquello la preocupó. Midara nunca había dado signos de cansancio. Era una mujer fuerte. Madre soltera, CSI, investigadora... Había criado a su hijo sola, se había repuesto a la muerte de su marido sola... No podía creer que la derrota parecía apoderarse de su bello rostro, y menos el no saber el motivo. Frunció el ceño.
- Midara, ¿qué sucede? ¿Estás bien? preguntó, preocupada.
- Si te dijera que todo va bien te mentiría y lo sabes, ¿verdad? sonrió mientras bebía de su batido de chocolate. Sakura asintió.
- ¿Qué sucede?
- Demasiadas cosas... suspiró. Y todas ellas se escapan a mi entendimiento.
- Pero...
- Ojalá pudiera contártelo, Saku, - sonrió quejosamente. Pero no me está permitido revelar este gran secreto de la humanidad, - rió. Además, he venido aquí para ver a mi ex-vecina favorita, - añadió, dándole un abrazo a la pelirrosa.
- Pues deja de preocuparme, ¿vale? dijo Sakura. No puedes venir aquí con esa cara y pretender que lo ignore.
- Vale, vale, lo haré. Bueno, cuéntame algo sobre ese novio tuyo, - sonrió pícaramente. Sakura puso los ojos en blanco.
- ¿Sakura-nee tiene novio? preguntó Ichigo, con la boca manchada de chocolate.
- ¡Ichi-kun! rió Sakura.
- Por dios, Ichigo, ¡mira cómo te has puesto! sonrió, cogiendo una servilleta para limpiarle la boca al pequeño.
Pero él fue más rápido y saltó del regazo de Sakura, comenzando a corretear por todo el local. Midara y Sakura se levantaron, riendo, intentando frenar a Ichigo.
- ¡Ichigo cuidado! exclamó Midara, viendo a cámara lenta como su hijo perdía el equilibrio y caía lentamente.
Pero no cayó. Un fuerte brazo lo detuvo. Lo puso de pie y se agachó frente a él, poniéndole bien la ropa.
- ¿Estás bien? preguntó aquel hombre. Ichigo asintió. Ten más cuidado, ¿vale? Este lugar es muy pequeño para que hagas trastadas. Seguro que después mamá te lleva un sitio mejor para que puedas desahogarte.
Ichigo sonrió y volvió a sentarse a la mesa. Pero las miradas de Midara y Sakura estaban fijas en el hombre que había atrapado al pequeño antes de que pudiera rozar el suelo.
Es... el hermano de Sasuke...
Es él...
Es ella...
Los ojos de Midara estaban fijos en él. Lo reconocería en cualquier parte. Puede que hasta lo reconociera con los ojos cerrados. Y eso que sólo lo había visto una vez, bajo la niebla, y desde el otro lado de un puente. Los negros ojos de Itachi estaban fijos en ella. Midara sentía cómo la atravesaban, cómo veían a través de ella. Y supo que la había reconocido.
Pero algo iba mal. Itachi cerró los ojos, llevándose una mano a la frente.
- Saku, cariño, ¿me haces un favor?
- ¿Eh?
- Vigila a Ichigo un momento, - añadió Midara mientras agarraba a Itachi por la muñeca con una mano, con la otra el bolso, y se dirigió al baño de la cafetería.
Sakura se quedó allí plantada, con los ojos como platos, sin poder asimilar lo que acababa de acontecer.
Midara cerró la puerta del baño tras ella. Afortunadamente era lo suficientemente grande para mantenerse a una distancia prudente de Itachi, quien directamente se arrodilló frente al baño, intentando inútilmente razonar el por qué la chica sabía lo que estaba a punto de pasar.
Pero aquello, al igual que Ichigo nunca cayó, nunca sucedió. Midara le alzó la cabeza, introduciéndole unas pastillas en la boca, obligándolo a tragar. Treinta segundos más tardes, Itachi dejó de sentir las ganas de vomita, el dolor, aquel desagradable sabor de la sangre abriéndose camino hacia su garganta. Todo se había evaporado como por arte de magia.
Se quedó allí arrodillado, mirando confuso a la mujer que tenía frente a él. Ella guardó el frasco en el bolso. Sus miradas se encontraron y Midara se sintió incómoda. Ahora entendía a Kisame.
- ¿Q...quién demonios eres?
- Las pastillas que te da Kisame... dijo ella en un hilo de voz, - son mías...
- Estas pastillas nunca me las ha dado.
- Bueno... ahora lo hará. Ahora sé que funcionan mejor de lo que pensaba... si me disculpas, - se apresuró a decir mientras salía del baño.
Itachi salió tras ella, pero allí no había ni rastro de la mujer. Ni del crío. Sakura lo miraba desde la barra con aire confuso. Igual o más confusa que él mismo.
- U...Uchiha-san... se atrevió a decir Sakura. Itachi se volvió hacia ella, aún confuso.
- Llámame Itachi, - sonrió brevemente. Al fin y al cabo somos familia, ¿no?
- Heh... se ruborizó.
- Creo que será mejor que vuelva otro día...
- ¿Se encuentra bien?
- He tenido días mejores. Ya volveré más adelante...
Sakura lo vio salir de la cafetería. No comprendía lo que acababa de pasar. ¿Tendría aquello algo que ver con el cansancio de Midara? Suspiró. Tendría que llamarla y hablar con ella. No podía mantenerla en la ignorancia, ¿y si hacía o decía algo indebido? Tal vez se estuviera imaginando cosas.
Tengo un presentimiento... va a pasar algo... y gordo...
Casi sin darse cuenta, sus pies la dirigieron hacia el cuarto de baño. Se volvió inmediatamente y salió del local, pero Itachi ya no estaba.
* * *
Ichigo intentaba correr cuanto podía para seguir el ritmo de su madre. Midara iba como alma que lleva el diablo hasta que consideró que aquel parque estaba lo suficientemente lejos de la cafetería como para poder mantener una conversación telefónica.
- ¿Midara? preguntó el hombre al otro lado del teléfono.
- Estamos en un lío.
Aquello no era ni una frase retórica, ni algo que alguien dice para conseguir la atención de los demás, ni nada por el estilo. Aquello era cierto. Y Kisame era lo bastante inteligente como para notar el deje de pánico en la voz de la muchacha.
- ¿Cómo?
- ¿Dónde te has metido?
- ¿Cómo que dónde te has metido? Estoy con tu padrino, - añadió en voz baja, - así que discúlpame si hablo en clave.
- ¿Cómo? Entonces... dios... Kisame... joder...
Midara sonaba desesperada. Se dejó caer en un banco, cubriéndose el rostro con la mano libre mientras Ichigo jugueteaba alrededor, deteniéndose de vez en cuando para escuchar la conversación. Kisame notó el cambio en el tono de la mujer. Estaba a punto de derrumbarse.
- Lo sabe, Kisame, - prosiguió ella. Me ah reconocido. Me vio en el puente.
- Tranquila, pequeña, respira hondo.
- ¡¡NO PUEDO!! Kisame
no puedo más... tengo que dejarlo...
- ¿Qué? Ni se te ocurra. No digas eso ni en broma. Escúchame, dime dónde estás.
- Kisame... es sólo cuestión de tiempo que lo descubra todo. Días. Quizá solo horas. Y lo sabes, ¿verdad? Posiblemente esté preguntándole a Sakura quién soy...
- Cariño, escucha. Vete a casa. Relájate. Cancelamos lo de esta tarde. Iré a verte.
- Vale... pero no ahora mismo no tengo fuerzas para seguir...
- Lo entiendo.
- Itachi va a por ti...
- Eso también lo entiendo, - rió. Ya se me ocurrirá algo. Pero lo creas o no, ahora me preocupas tú. ¿Seguro que no quieres que vaya ahora?
- No... déjalo. Esta tarde mejor.
- Hasta luego entonces. Ten cuidado.
* * *
Itachi entró en la casa. No le hizo falta entrar en todas las habitaciones para saber que Kisame no estaba allí. Pero sí que había alguien: Sasuke. Suspiró. Al menos así se relajaría un poco. Entró en la habitación de su hermano. Había música relajante de fondo. El pequeño de los Uchiha estaba sentado ante su escritorio, dibujando.
Itachi sonrió mientras se acercaba y le ponía las manos en los hombros, dándole un amable apretón. Sasuke sonrió, pero no alzó la vista. Toda su atención estaba en aquel dibujo. Itachi se inclinó un poco hacia delante para verlo.
- ¿Otra vez? preguntó, divertido.
- ¿Cómo que otra vez? refunfuñó Sasuke. No es culpa mía si es lo único que sé dibujar.
- No es lo único que sabes dibujar, idiota.
- Pues como si lo fuera.
Itachi rió y se sentó junto a Sasuke, observando el dibujo. Pero había algo diferente.
- Oye, ¿dónde tienes los otros dibujos?
- Ahí en ese cajón. ¿por?
- Nostalgia, supongo, - respondió Itachi encogiéndose de hombros. De repente echo de menos a mi pequeño Sasuke.
- Imbécil...
Sasuke siguió dibujando mientras Itachi abría el cajón y sacaba los demás dibujos. Los examinó todos detenidamente, aunque no lo pareciera. Sí, había algo en esos dibujos. En los primeros había una niña, siempre la misma, de no más de nueve años. Después, esa niña comenzó a cambiar: la postura, el corte del cabello, quizá la ropa. Y ahora... esa niña ya no era una niña.
Itachi sonrió mientras observaba a su hermano. Su hermano, que posiblemente no se había dado cuenta de ello.
















Comments
ok ok estare esperando al prox capi!! >w< esta muy bueno! *w*
Cuidate!!
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Viva el SasuSaku!!
Viva el NaruHina!
Sorry for my bad English!! >.<
xD
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Viva el SasuSaku!!
Viva el NaruHina!
Sorry for my bad English!! >.<
lo voy a leer de nuevo
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daneliz-sama
Que linda la mama de Sasuke lo salvo T.T
Que linda la mama de Sasuke lo salvo T.T
¿Que pasara a partir de ahora??
aaaaaahhhhhhhhhhhhh. que emocionnnnn.
sigue asiiiii,suertudaaaaaaaaa
bssssssssssssssssssssssssss
si !!!
no puedo esperar
bueno una semana no es tanto !!!
mil gracias!!
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Lamer picaportes puede ser ilegal en otros planetas!
pobre Sasuke para no olvidar el acidente...su padre es un despiadado.
algo q me dejo perpleja es lo del "padrino" eso no lo entendi muy bien...xD
cada ves esta mas emocionante el problema q tienen Kizame, Itachi y ahora tambien Midara...nunca me hubiera imaginado q ella tambien estaba es ese lio...
muy bueno el capi amiga
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¡¡SASUSAKU!! 4-ever
¡¡NARUHINA!! 4-ever
¡¡ICHIRUKI!! 4-ever
¡¡NEJITEN!! 4-ever
¡¡SASUNARUSASU!! 4-ever
¡¡ITADEI!! 4-ever
mis parejas FAV
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fersha was here!
and for some case...may bad english XD
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